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Historia del Señor de los Milagros

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El cielo de Lima se torna de color morado, entre el carmín y el azul, todos los octubres de nuestras vidas. La procesión del Señor de los Milagros, el Cristo de Pachacamilla, el Cristo moreno o cuanta denominación ostente, es considerada una de las más multitudinarias de todo el orbe, tanto por el inmenso mar humano que alberga como por la sublimidad y grandiosidad espiritual que trae consigo esta mística expresión de fe católica del pueblo limeño. En una Lima en donde conviven y luchan por sobrevivir en circunstancias adversas cholos, negros, blancos, chinos y demás razas que la conforman, octubre es el momento cumbre que los une a todos bajo el eslabón de una sola creencia, una sola fe, una sola y anhelada esperanza en el milagro que algún día recaerá en ellos.

Atrás queda el agotador y, a veces, sofocante apretujamiento de la fervorosa multitud por acercarse a la imagen para poder tocarla y besarla. Dicen que la fe mueve montañas y hasta las voluntades más reprimidas se vuelven inquebrantables gracias al destello de luz que despabila sobre la gente, el andar cansino pero señorial y ubérrimo de la imagen del Señor de los Milagros.

Pero, ¿cómo empezó a forjarse toda esta mágica religiosidad en el espíritu limeño?, ¿qué tuvo que pasar para que germinara en los corazones la solidaridad cristiana y la unción religiosa en torno a la imagen del Cristo de Pachacamilla?

Primera misa

Después de estos extraordinarios sucesos, la parroquia de San Marcelo como de San Sebastián quisieron trasladar el mural a sus parroquias en ambos casos no dio resultados. El Conde de Lemos personalmente rindió culto a la imagen y acordó con la autoridad eclesiástica que en definitiva se le venerase en el mismo lugar para lo cual ordeno inmediatamente se levantara una ermita provisional.

Siempre con el apoyo de los fieles del lugar la imagen quedó cercada con adobes, lo techaron con esteras y levantaron un sencillo altar al pie del Cristo Crucificado. Una vez terminado estos trabajos se logro que se oficiara la primera misa ante la sagrada imagen del Cristo de Pachacamilla, un día lunes 14 de setiembre de 1671. A está ceremonia religiosa asistió el Virrey y su señora esposa, altas autoridades civiles como eclesiásticas y un gran número de vecinos y devotos.

Después de está primera misa el Virrey y su esposa continuaron rindiéndole culto a la imagen, aumentando así los devotos, que venían desde lejos inclusive, para conocer y reverenciar a la portentosa imagen del mural de Pachacamilla que pronto comenzaron a llamarlo el Santo Cristo de los Milagros o de las Maravillas.

Primera procesión

El terremoto del 20 de Octubre de 1687 produjo rajaduras y desmoronamientos en la Capilla, pero el sagrado mural quedó incólume, como muestra de los designios divinos.

Fue así que Sebastián de Antuñano inicio la procesión con una replica de la imagen, originando así las tradicionales procesiones de octubre del Señor de los Milagros de Nazarenas. En su primer recorrido llegó hasta la Plaza Mayor, al Cabildo limeño, donde recibió en ambos lugares fervorosa pleitesía contando con el acompañamiento de acongojados fieles así como vecinos del lugar.

Se tiene la seguridad que aquella replica es la misma que hoy en día nos sigue acompañando en los meses de octubre en su recorrido por la gran Lima.

Fundación del Monasterio

Después del entierro de la madre Antonia Lucia del Espíritu Santo, le sucedió en el cargo la madre Josefa de la Providencia.

Bajo su dirección se enfrento a un a situación económica apremiante, recibiendo ayuda de Antuñano y del benefactor José de Lorenzana fiel devoto del Señor de los Milagros cuando la madre Josefa inicio las gestiones encaminadas a conseguir la Real Célula y la Bula Pontificia para poder fundar el Monasterio tuvo que luchar y superar muchas dificultades y contratiempos. Hacia 1718 un caballero llamado Jerónimo Machado fue a visitar a la madre Josefa de la Providencia, acompañado de su esposa e hija y al enterarse que estaba iniciando las gestiones para la fundación se ofreció gentilmente a conseguir la licencia del Rey para la clausura aprovechando su próximo viaje a España y Roma.

La ansiada licencia que se encuentra en el archivo del Monasterio fue concedida por el Monarca Felipe V el día 8 de Febrero de 1720.

Años más tarde la madre Josefa tuvo la oportunidad de conocer al Padre Maestro Juan de Gazitúa de la Orden de los Predicadores, quien se ofreció gentilmente a obtener de su Santidad la Bula respectiva. Estando en Roma inicio las debidas gestiones ante la Santa Sede y el 27 de Agosto de 1727 Su Santidad Benedicto XIII concedió la ansiada Bula. Quedó aprobado entre otras cosas el uso del hábito morado y el característico modo de vestir de las Nazarenas.

Cuando la madre Josefa tuvo en sus manos la Bula Pontificia inicio de inmediato las gestiones necesarias para conseguir la ansiada clausura.

Conseguir está aprobación era considerado por la sufrida madre Josefa como coger el cielo con las manos hasta que por fin el Marqués de Casa Concha redacto la debida solicitud y el 14 de Noviembre 1729 expidió la aprobación el Arzobispado y seis días después el Virrey Marqués de Castelfuerte autorizó como patrono la respectiva fundación.

La Iglesia de Nazarenas

La iglesia reedificada por Sebastián Antuñano y el Monasterio fundado en 1730, sufrieron los estragos del violento sismo del 28 de Octubre de 1746, la construcción de un nuevo templo era necesario.

A comienzos de 1766, por decisiva influencia de la Pericholi, ferviente devota del Señor de los Milagros, el XXXI Virrey Don Manuel Amat y Junient, fue a visitar la Iglesia de Nazarenas y al contemplar su lamentable estado, decidió la construcción de un nuevo templo para tan portentosa efigie, se puso de acuerdo con la Madre Priora Grimanesa Josefa de Santo Toribio C.D. y con la Benefactora Doña Maria Fernández de Córdova y Sande, sugiriéndole la idea de despertar los dormidos sentimientos del devoto pueblo limeño.

Contando con el importante apoyo del Virrey, las Madres Nazarenas, repartieron por toda la ciudad una invitación que decía:

´...es ya tiempo que está iglesia se edifique y siendo el fondo principal con que debe contar la devoción de este vecindario que juro a este Divino Señor Patrón de la Ciudad contra los temblores que en ella se repiten, a dispuesto una mesa para el Domingo 4 de Mayo en la puerta principal del Colegio de los Desamparados....allí esperaran de su generoso ánimo aquella prueba que le dictare su piedad ....´

Fue con está invitación que al fin las madres Nazarenas después de 20 años del terremoto de 1746 tenían esperanzas de construir un nuevo templo para el Señor de los Milagros.

Hermandad del Señor de los Milagros

Está claramente establecido, que en el año 1651, un negro esclavo angoleño de la zona de Pachacamilla llevado por un superior impulso plasmo en un pared de adobes del local de su cofradía la sagrada efigie del Redentor Crucificado para que patrocinara sus reuniones y les sirviese de guía.

Estos negros esclavos nativos de Angola por haber rendido culto al Señor Crucificado y haberse Hermanado para ayudarse en vida y auxiliarse en muerte, constituyen el origen de nuestra gran Hermandad Nazarena. Tanto nuestra Hermandad como otras similares formadas al amparo de distintas imágenes o diversas advocaciones, a pesar de su antiguo y tradicional origen, recién en estos últimos tiempos se han organizado y estatuido debidamente adquiriendo personería jurídica y legal. Recién en época del Virrey Amat y Junient se fundaron las cuatro primeras cuadrillas de cargadores cuando los devotos ya habían impuesto el tradicional hábito morado.

Este feliz acontecimiento tuvo lugar el 3 de Mayo de 1766. Cuando la infausta Guerra del Pacifico de 1879, ya habían 7 cuadrillas de cargadores, y cuando el ejercito chileno ocupo la capital limeña, no salió la procesión del Señor de los Milagros, 4 años más tarde se fundó la octava cuadrilla y las doce restantes se fundaron en el siglo XX entre 1904 y 1962.

  • La 11a Cuadrilla fue conformada por componentes de la primera cuadrilla.
  • La 13a Cuadrilla de Policía de la Hermandad.
  • La 14a Cuadrilla lo conforman los Portadores del Palio
  • La 15a Cuadrilla se inicio con los hermanos que efectuaban labores en el templo, los de Brigada de emergencia y los cereros y mistureros.
  • La 16a Cuadrilla se formo con los integrantes de la brigada de emergencia. Cumplen función de primeros auxilios para lo cual sus integrantes reciben charlas medicas a lo largo del año estando así capacitados para atender los casos de emergencia en las procesiones de Octubre.
  • La 17a Cuadrilla la fundaron los Guardianes del Señor, quienes complementaban la 16 cuadrilla.
  • La 18a Cuadrilla se inicio con componentes de la antigua PIP.
  • La 19a y 20a Cuadrilla se crearon con fines similares a los de acción católica.

Las Sahumadoras y las Cantoras integraron oficialmente la Hermandad entre 1962 y 1967 pero estas sacrificadas hermanas tienen un origen muy antiguo, pues ya hubo sahumadoras y cantoras desde los primeros homenajes al Cristo de Pachacamilla en el año 1671 y participaron en los recorridos procesionales desde 1687 hasta los tiempos presentes. En el año de 1946 se llevo a cabo una reorganización en la Hermandad produciéndose por consiguiente muchos cambios fundamentales hasta llegar a la actual organización de la Hermandad.

  • Fundación de 7 Cuadrillas de cargadores de la 14 a la 20 Cuadrilla y del grupo de Sahumadoras y Cantoras entre 1962 y 1967.
  • En 1955 RECONOCIMIENTO DE NUESTRA HERMANDAD, por la autoridad eclesiástica, adquiriendo la debida personería Legal y Jurídica (los estatutos se inscribieron Notarialmente el 29 de Enero de 1959).
  • En 1959, la compra de la finca ubicada en el Jirón Chancay 451 - Lima.
  • En 1963, JORNADA UNICA DE CARGUIO PROSECIONAL.
  • En 1964, aprobación del Estatuto de Elecciones Generales y supresión de las capatacias vitalicias. A partir de ese año los directivos de las 20 Cuadrillas, Grupo de Sahumadoras y Cantoras son elegidos por votación secreta de todos sus componentes los cargos son por tres años y se permiten la reelección, se juramenta en Diciembre y se asumen los cargos el primero de Enero.
  • En 1968, por iniciativa unánime del Cuerpo de Capataces se crea la Condecoración del Nazareno.
  • En 1971, se inauguro los 3 primeros pisos del Edificio El Nazareno, dando inicio a solemnes actividades del BICENTENARIO DE LA IGLESIA NAZARENAS Y EL TRICENTENARIO DE LA PRIMERA MISA.
  • En 1972, se instituye el DIA DE LA MADRE DEL HERMANO NAZARENO. Se compra el terreno colindante y se da inicio al acabado de los últimos pisos del edificio El Nazareno.
  • En 1976, inauguración de las obras concluidas en ambos locales.
  • En 1980, se elabora un Anteproyecto de Estatuto. Se crea el ESCUDO DE LA HERMANDAD.
  • En 1981, nuevo Reglamento de Elecciones de las Mortuoriales. Desde este año los cargos de los directivos son independientes y elegidos por votación secreta.
  • En 1984, se forma el Directorio de Socios Honorarios y Benefactores.

HISTORIA DEL CULTO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

A mediados del siglo XVII, la ciudad de Lima contaba con una población de 35 mil habitantes, cantidad que se iba incrementando con la llegada de miles de variopintos personajes atraídos por las noticias de prosperidad y riqueza. Debido a los traficantes de esclavos, una parte importante de estos inmigrantes venían de la costa atlántica de África occidental, que se clasificaban por castas: Congos, Mandingas, Carabalíes, Mondongos, Mozambiques, Terranovas, Minnas y Angolas.

En 1650, los angolas fueron llevados a la zona de Pachacamilla -llamada así porque allí habitaron los indígenas de la zona prehispánica del dios Pachacamac donde actualmente se yergue el Monasterio de las Nazarenas, casa del Señor de los Milagros. Se instalaron y organizaron de tal forma que construyeron sus toscas cabañas o callejones divididos en habitaciones. También estaban reunidos en cofradías, en las cuales, luego de la dura jornada de trabajo, rendían culto a distintas imágenes o santos católicos. En estos actos litúrgicos también recordaban su libertad y cantaban con nostalgia en su lengua original canciones antiguas de sus tierras natales.

 

También se ocupaban de sus enfermos y se preocupaban de que todos tuvieran un entierro decente, mediante pequeñas cuotas de cofrades

En el año 1651, cuando reinaba el papado de Inocencio X, en el Perú el virrey García Sarmiento de Sotomayo y como arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez, los negros angolas se agremiaron y levantaron el local de su cofradía en la referida zona de Pachacamilla, en las afueras de Lima. En la sede de la cofradía, en una de sus paredes de adobes del galpón, un negro esclavo angoleño plasmó la imagen de Cristo crucificado para orar, presidir las reuniones de la cofradía y presentarle ofrendas. La imagen fue pintada al temple en una pared tosca, cerca de una acequia de regadío, de un acabado imperfecto. Además hay que resaltar que el anónimo pintor no tuvo estudios completos de pintura, y que ejecutó la obra por su propia fe e inquebrantable devoción a Cristo.

Detrás del galpón transcurría una acequia, humedeciendo aún más el ambiente y carcomiendo de manera paulatina el rudimentario muro de adobe. A pesar de esa dificultad el anónimo esclavo, convertido espontáneamente en pintor, plasmó la impresionante figura de Cristo Crucificado que de inmediato enfermos y se preocupaban de que todos tuvieran un entierro decente, mediante pequeñas cuotas de cofradía.

Poco a poco la población de Pachamamilla fue conociendo la pintura mural y no faltó quien, conmovido por la imagen y viendo el pobre lugar donde se encontraba, dejara al pie algunas flores como ofrenda y se detuvieron a rezar unas plegarias.

Así de simple y con gran sencillez, nace la imagen de mayor devoción limeña y símbolo del Perú. El muro en que se pintó era en el terreno de Hernán Gonzáles y servía de medianera con la casa huerta de Don Diego Tebes Montavo Manrique de Lara.

El terremoto de 1655 y el inicio de la veneración. El 13 de noviembre de 1655, a las 14:45 horas, tuvo lugar un terrible terremoto que estremeció Lima y Callao, derrumbándose templos, mansiones, viviendas y ocasionando miles de víctimas mortales. El sismo afectó también la zona de Pachamamilla y todas las paredes del local de la cofradía se vinieron abajo, produciéndose entonces el milagro: el débil muro de adobe en donde se erguía la imagen de Cristo quedó intacto.

Detrás del galpón transcurría una acequia, humedeciendo aún más el ambiente y carcomiendo de manera paulatina el rudimentario muro de adobe. A pesar de esa dificultad el anónimo esclavo, convertido espontáneamente en pintor, plasmó la impresionante figura de Cristo Crucificado que de inmediato fue causa de devoción entre los negros de aquel lugar y adoptado como el patrono de su cofradía.

Fue a partir de esos años que poco a poco se va cultivando una veneración al Señor de los milagros en todo el Perú. Así, el 14 de septiembre de 1671 se ofició la primera misa ante las altas autoridades eclesiásticas y civiles, en la recientemente inaugurada ermita que se erigió por orden del virrey Conde de Lemos, fecha que coincide con el día de La Exaltación de la Cruz.

A comienzos de 1766, por decisiva influencia de la Micaela Villegas conocida como la Perricholi, ferviente devota del Señor de los Milagros, el XXXI Virrey Don Manuel Amat y Junient, fue a visitar la Iglesia de Nazarenas y al contemplar su lamentable estado, decidió la construcción de un nuevo templo para tan portentosa efigie. Entonces Amat apeló al sentimiento católico y a la gran devoción por el Cristo de Pachacamilla para recaudar el dinero necesario para la construcción del templo. La población entregó dinero, alhajas y objetos de oro y plata para ese fin.

El 15 de junio de 1760, en presencia del arzobispo y el virrey, se colocó la primera piedra. Este último examinó con el pueblo limeño, autoridades eclesiásticas y personalmente los planos y diariamente supervisaba las obras. Al término de la obra, el templo -estilo barroco con influencia francesa- fue embellecido con ornamentos eclesiásticos que pertenecieron a la orden jesuita expulsadas en 1767. Finalmente, en el marco de una ceremonia con el pueblo limeño, autoridades eclesiásticas y virreinales, la iglesia de las Nazarenas fue inaugurada el 20 de enero de 1771.

La imagen crucificada de Cristo tenía ya un templo desde el cual irradiaba sus bendiciones y protegía la ciudad. La iglesia nazarena muy pronto se convirtió en un lugar de peregrinación, visitada diariamente por miles de devotos para rezar, pedir o agradecer un favor concedido.

Por iniciativa del Virrey Amat se formaron las cuatro primeras cuadrillas de cargadores  de la Hermandad del Señor de los Milagros. La fundación oficial ocurrió el 3 de mayo de 1766, incorporando a aquellos devotos que espontáneamente cargaban las rústicas andas de madera y vestían el característico hábito morado, con un cordón blanco, llamado "de los Milagros", que se colocaban alrededor del cuello, para recordar la luz divina que los guiaba.

 

El año 1962 es clave para esta historia. Se constituye por entonces las dos últimas cuadrillas, completando veinte agrupaciones que hoy existen. Cada aglutina doscientos hermanos, organizados según medida de hombro y estatura, por sectores. También integran la Hermandad los grupos de sahumadoras y de cantoras, además de los cerca de trescientos hermanos honorarios. Todos suman alrededor de seis mil cofrades.

 

Cuando la procesión salió por primera vez, la imagen transportada por sólo ocho hermanos; hoy las andas tienen que ser cargadas por treinta y cuatro. Cada tramo del recorrido varía de 40 a 270 metros, divididos en cuatro o cinco sectores.

La Hermandad registra en sus filas a personalidades espectáculo, el deporte y la policía, incluyendo algunos presidentes de la república. Fue el 17 de octubre de 1986, luego de 299 años de procesión cuando el anda del Señor de los Milagros ingresó por primera vez al Patio de Honor de Palacio de Gobierno para recibir homenaje especial del Presidente.

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Comentarios Historia del Señor de los Milagros

PORQUÉ NO CAMBIAS TU ESTILO PO UNO MAS MODERNO? CREO QUE ESTÁS PASADO DE MODA, PORQUE YA ESTAS VIEJO.
PON OTROS COLORES Y NO TE HUEVEES CON TUS ARTICULOS. CANSAS Y ABURRES, PON ALGO DE SONIA MORALE Y DE ABENCIA MEZA, LA PISTOLITA. ESAS JERMAS SON BIEN CHEVERS.
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ALFREDO CALDERÓN ALFREDO CALDERÓN 26/10/2009 a las 06:48

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